Llegó El Bebé! ¿Y Ahora Que?

¡Es tu bebé! Cárgalo y háblale. Tu voz, que ha escuchado desde que estaba en el vientre, es un sonido familiar que le dará seguridad en este nuevo mundo. Que sienta que tus brazos también son un lugar seguro.

Alimenta a tu bebé.
Aprovecha la oportunidad de darle el biberón para que el bebé te vaya conociendo y sintiéndose a gusto contigo. Los bebés recién nacidos comen cada dos a tres horas y duermen mucho entre comidas. Tu pediatra te dirá cuándo puedes comenzar a dar otros tipos de comidas a tu bebé.

Sácale los gases.
Es común que al bebé le dé sueño después de comer, pero antes de ponerlo a dormir, asegúrate de sacarle los gases pues estos le pueden causar mucha incomodidad y aún dolor si no se sacan a tiempo. Para sacarlos, carga al bebé en posición vertical con su barbilla sobre tu hombro y frota o da palmaditas suaves en su espalda hasta que eructe. Es buena idea cubrir tu camisa con una manta limpia sobre tu hombro porque a veces el eructo hace que el bebé regrese parte de la leche recién consumida.

Cámbiale el pañal.
Revisa tu bebé constantemente y cambia el pañal cada vez que tenga orina o excremento. Antes de cambiar el pañal verifica que el área sea segura para el bebé y que tengas todo lo que necesites. Nunca dejes al bebé descuidado mientras buscas el pañal, la crema, o cualquier otra cosa; es posible que se caiga y se lastime.


Sigue estos pasos para cambiar el pañal:

  • Acuesta al bebé sobre el cambiador o superficie donde lo estás cambiando.
  • Despega las cintas del pañal. Toma un pañuelito húmedo y limpia bien el área genital y las nalgas.
  • Puedes levantar las piernitas del bebé con una mano para limpiarlo con la otra mano o voltear al bebé de lado y así limpiar un lado a la vez.
  • Puedes aplicar crema de bebé para prevenir irritación.
  • Extiende un pañal limpio y asegúrate de que las cintas queden en la parte superior; acerca al bebé y voltéalo de medio lado para colocar el pañal debajo.
  • Pasa la parte externa del pañal sobre los genitales del bebé; despega primero una cinta, pégala de nuevo al pañal sobre la cintura del bebé y haz lo mismo con la otra cinta.
  • Después de volver a vestir al bebé, toma el pañal sucio, envuélvelo y usa las cintas adhesivas para cerrarlo. Bótalo a la cesta especial de pañales usados o a la basura.

Baña a tu bebé.
Durante las primeras semanas de nacido y hasta el momento en que sane su ombligo, no lo bañes en la tina, sólo límpialo con una toallita húmeda, sin jabón. Una vez que el ombligo ha sanado puedes comenzar a bañar a tu bebé con agua y jabón especial para bebés.

El agua, el contacto físico y tu voz crean un ambiente similar al del vientre y una excelente oportunidad para que el bebé te conozca. Haz que el bebé se sienta seguro sosteniéndolo firmemente mientras lo bañas. Diviértanse juntos; puedes cantarle, enseñarle a salpicar agua con sus manos, inventar historias con los juguetes flotantes de baño o cualquier juego que se te ocurra para que el tiempo de baño sea un momento placentero para los dos.

¿Por qué llora?
El llanto es la primera forma de comunicación de los bebés. El llanto de tu bebé puede significar que:

  • tiene hambre
  • tiene sueño
  • necesita que le cambies el pañal
  • quiere que le des atención
  • algo le duele o le incomoda

Algunos bebés lloran más que otros, pero si ya trataste todo lo anterior y tu bebé sigue llorando, intenta distraer su atención con alguna imagen que le guste, algún juego o música; acaricia su frente suavemente, pero hagas lo que hagas, es muy importante que no pierdas la calma. Si nada funciona, llama al pediatra.

¿Qué haces si se enferma?
Llama al pediatra inmediatamente. Él te dirá cuáles son los pasos a seguir para el tratamiento de tu bebé; nunca le des medicina sin consultar con el pediatra. En caso de emergencia, ten siempre números de teléfono importantes a la mano.

Cuida su desarrollo.
Tu función como padre es lograr que tu bebé llegue a ser una persona independiente, educada, sana y exitosa. Los padres son los primeros maestros y en realidad nunca lo dejan de ser. Invierte tiempo y recursos en actividades y juegos que estimulen la mente y el cuerpo de tu bebé para que este se pueda desarrollar en una manera balanceada y completa.