Trabajo y Familia, Flexibilidad Laboral, Consejos y Balance

Deja el trabajo en el trabajo. Sé lo más eficiente que puedas durante las horas en el trabajo, así evitarás llevar trabajo a casa, pero si aún así tienes que trabajar de casa, puedes hacerlo mientras tus hijos duermen.

Escribe una lista de los obstáculos que te impiden mantener un buen balance entre tu familia y tu trabajo. Es importante que tú tengas claro qué situaciones quieres mejorar tanto en el trabajo como en la casa.

Investiga qué opciones y beneficios te ofrece tu trabajo. Muchas veces los empleados no aprovechan de los beneficios y flexibilidad que existen en el código de las empresas porque no saben cuáles son, o porqué temen que los vean como desleales a la empresa. No tengas miedo. Estos beneficios te pertenecen; conócelos y utilízalos.

Establece una comunicación clara con tu jefe acerca de la importancia de tu familia y la flexibilidad que esperas poder tener para atender bien, tanto la familia, como el trabajo. Tu jefe debe entender que las características de un buen empleado, un buen líder, se desarrollan mejor en padres exitosos y que un empleado que mantiene un buen balance entre familia y trabajo será un empleado más satisfecho y productivo.

Establece una comunicación clara con tu pareja acerca de las necesidades y expectativas de cada uno. Escucha con atención sus inquietudes para que la ayuda que ofrezcas sea realmente la ayuda que ella necesita.

Reserva un tiempo razonable para tu familia: juegos, salidas, comidas. Comprométete a cumplirlo y asegúrate de que tus hijos sepan que estás separando un tiempo especial para ellos.

Cuando vayas de viaje de trabajo, establece tiempo en tu agenda para comunicarte con tus hijos. Si es posible, intenta comunicarte con ellos a la misma hora que estarías con ellos si no estuvieras viajando.

Determina el momento oportuno para tomarte unas vacaciones con tu familia y poder divertirse juntos. Ponlo en tu calendario, infórmalo en el trabajo y asegúrate de respetar la fecha.

Sorprende a tu esposa y/o tus hijos con una llamada cariñosa desde el trabajo de vez en cuando. Esto te ayudará a romper la rutina y les hará saber que los amas y piensas en ellos aun cuando no estás a su lado.

Sal a caminar o a correr con tus niños al final de día; será una excelente manera de desconectarte de las presiones del trabajo y les dará a todos una oportunidad de compartir en familia.

Sé creativo utilizando las tareas cotidianas de la casa o la escuela como una oportunidad de compartir con tus hijos y enseñarles a disfrutar el trabajo, ponerse metas y cumplirlas. Hazlo divertido, inventa juegos o competencias y anímalos a utilizar su imaginación.

Crea memorias con tus hijos. Pueden ser cosas simples pero que tus hijos recuerden siempre, como prepararles desayuno todos los sábados, ir a algún lugar que les guste y jugar su juego preferido con ellos. Estas memorias se quedarán con ellos para siempre y serán testimonio de la importancia que tú le das a tu familia.